"Los provocativos cuentistas del 38 vuelven en un libro fundacional"

por Claudio Aguilera. 1998.

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Han pasado 62 años desde que el escritor Miguel Serrano convocó a un grupo de amigos para que juntos publicaran Antología del Verdadero Cuento en Chile. Entre ellos estaba Eduardo Anguita, Juan Emar, Carlos Droguett y Braulio Arenas. Editorial Be-uve-dráis rescata esa legendaria obra.


 

"Es una cosa curiosa. En este último tiempo se han publicado los memorias de Eduardo Anguita y Volodia Teitelboim hace lo mismo con las suyas, mientras que se edita este libro que salió hace 62 años. No sé si es un regreso de mi generación, porque siempre hemos estado aquí, pero hay un nuevo y creciente interés".

Así explica la mezcla de sorpresa, alegría y nostalgia que le provoca al escritor Miguel Serrano (1917) la pronta reedición de Antología del Verdadero Cuento en Chile, una selección realizada en 1938 y que ahora vuelve por obra y gracia del sello Be-uve-dráis.

Carlos Droguett, Juan Emar, Miguel Serrano, Teófilo Cid, Braulio Arenas y Eduardo Anguita son algunos de los autores que participaron en el libro, escritores que con el tiempo se transformarían en algunos de las firmas más importantes de la literatura nacional. Porque el volumen no sólo representó un momento de intenso debate en las letras chilenas, también fue el comienzo de la carrera de autores hoy consagrados, y que por entonces sólo eran un puñado de jóvenes con la cabeza llena de historias y el corazón repleto de sueños.

"Cuando les propuse hacer un libro con nuestros cuentos, me quedaron mirando y dijeron 'házlo'. Claro, no teníamos un peso, pero yo quería hacer una antología. Para conseguir plata le escribí una carta al presidente Alessandri Palma diciéndole que el gobierno debía apoyar los talentos jóvenes. Me contestó su secretario, Luis Durán, explicándome que el Estado no tenía dinero para esas cosas. Finalmente, fue mi abuela la que me dio el dinero necesario", recuerda entre risas Miguel Serrano.

El volumen también permitió que se agrupara un conjunto de autores con intereses literarios similares, rebeldes a las normas del realismo criollo profesado por Mariano Latorre, Fernando Santiván y otros, y ansiosos por fundar una nueva manera de narrar. "Formamos un grupo sin quererlo -señala Miguel Serrano-. Nos sentíamos representantes de un Chile mágico, vernáculo, casi surrealista, y teníamos la necesidad de imponer el cuento como un ser, que nos aglutinara en torno a él".

Acaso como muestra de esa intención, este párrafo del cuento Gehenna, de Braulio Arenas: "Amante mía, cuántas ocasiones de separación furiosa, de hallazgos inesperados. Un Santiago de Chile que ya no es Santiago de Chile, una ciudad con desiertos y jardines al mismo tiempo, con plazas de suplicio, con carta de luto. Algunos días con determinadados amores -el 24 de noviembre de 1935- y otros de búsqueda del amor. Escrituras en paredes de espera, alucinaciones".

 

Chile, país de cuento

Como todo buen texto fundacional, la antología no estuvo exenta de polémicas. De hecho, para Serrano el libro era un deliberado golpe a las convenciones literarias. Ya desde el título (Antología del Verdadero Cuento en Chile) y la inspirada introducción escrita por el propio antologador se rayaba la cancha de lo que era y no era literatura.

"Lo nuestro fue un gesto provocador, escandaloso. Alone desde su programa de radio, Salvador Reyes en la revista Hoy, todo el mundo tenía opiniones encontradas sobre la Antología. Y es lógico que fuera así. Eramos un grupo de jóvenes audaces, con un estilo nuevo y grandes ganas de imponer la imaginación y la parte onírica al realismo", explica el autor de Ni por Mar ni por Tierra.


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En ese momento, usted aseguró que Chile era un país de cuentistas ¿sigue pensando lo mismo?
-Se ha perdido la tradición del cuento, pero también se ha perdido la lealtad y la amistad. Nosotros nos juntábamos, conversábamos, hacíamos locuras como esta Antología sin que importaran nuestras diferencias ideológicas. Todo eso se ha perdido y el cuento también, porque la literatura dejó de ser algo importante. Antes la literatura se vivía, hoy sólo escribe.

 

Gesto visionario

Nacida por iniciativa del poeta Armando Roa, la reedición de Antología del Verdadero Cuento en Chile responde a una necesidad de "poner de nuevo en las librerías un trabajo que es considerado mítico". Así lo cree Edmundo Concha, editor de Be-uve-dráis, quien asegura que el relanzamiento permitirá tener acceso a un texto fundamental de nuestra literatura. "En librerías de viejo, la Antología cuesta 40 ó 50 mil pesos, y hay mucha gente con ganas de conocer un volumen que está a la altura de la Antología de la Poesía Chilena Nueva". En esta nueva versión, Concha asegura que sólo se han realizado algunas correcciones menores y ha agregado Jasón, un cuento del escritor Héctor Barreto, muerto en un enfrentamiento entre socialistas y nacistas.

Para el editor de la revista literaria Matadero, Milton Aguilar, la importancia de la Antología está en "su capacidad de crear efervescencia y discusión literaria en torno al tema del cuento. Además, hay que considerar que con este volumen Serrano descubrió y dio a conocer a autores muy jóvenes, que hoy son autores consagrados. En ese sentido, fue un gesto visionario y un gran acierto literario". Serrano, por su parte, señala no haber leído aún la nueva edición. "Quiero recibirla como cualquier lector, con la misma sorpresa y alegría con que la leía hace 62 años".